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Analgésicos, antiinflamatorios y antipiréticos

Celecoxib

No Comments 04 May 2009

Nomenclatura

Fórmula química: p-[5-p-Tolyl-3- -(trifluoromethyl)pyrazol-1-yl]benzenesulfonamide; 4-[5-(4-Metilfenil)-3-(trifluorometil)-1H-pirazol-1-il]benzenosulfonamida
Fórmula molecular: C17H14F3-N3O2S =381,4

Efectos adversos y precauciones

Igual que AINE en general. El celecoxib no debe administrarse a pacientes con insuficiencia hepática grave. El tratamiento debe abandonarse en presencia de signos o síntomas de toxicidad hepática. El celecoxib no es apto para pacientes con antecedentes de hipersensibilidad a las sulfamidas. También está contraindicado en pacientes con insuficiencia cardíaca grave, enfermedad inflamatoria intestinal e insuficiencia renal con un aclaramiento de la creatinina inferior a 30 ml/min.

Efectos sobre los riñones

Los escasos estudios existentes sobre los efectos adversos que los inhibidores selectivos de la ciclooxigenasa 2 (COX-2) tienen sobre los riñones sugieren que éstos son similares a los que aparecen con otros AINE no selectivos.

Efectos sobre el sistema cardiovascular

El Committee on Safety of Medicines del RU ha recibido informes sobre algunos casos de infarto de miocardio o isquemia relacionados con los inhibidores selectivos de la ciclooxigenasa 2 (COX-2) como el correspondiente a febrero de 2001. Los inhibidores de la COX-2, como el celecoxib, no tienen la actividad antiagregante intrínseca propia del AAS y, posiblemente, de otros AINE no selectivos; en consecuencia, no protegen contra los episodios de isquemia cardíaca.

Efectos sobre el tubo digestivo

En general, se acepta que la inhibición de la ciclooxigenasa 1 (COX-1) es la causa de los efectos adversos gastrointestinales de los AINE y que la inhibición selectiva de la otra isoforma, COX-2, por los AINE como el celecoxib, consigue que los efectos adversos sobre el tubo digestivo sean menores que los observados en la inhibición no selectiva de los AINE tradicionales.

Los resultados de ensayos controlados confirman que con los AINE que inhiben selectivamente la COX-2 se observa una menor incidencia de efectos adversos gastrointestinales graves. En un ensayo controlado con placebo la incidencia de las úlceras gastroduodenales observadas mediante endoscopia en pacientes que tomaban celecoxib para la artritis reumatoide (intervalo de la dosis, de 200 a 800 mg diarios) no difería mucho de la observada en el grupo placebo. Otro estudio realizado en pacientes que tomaban celecoxib a dosis supraterapéuticas (800 mg diarios) concluyeron que la incidencia combinada de úlceras gastrointestinales sintomáticas y complicaciones ulcerosas (hemorragia, perforación y obstrucción) era menor que la observada con los AINE no selectivos (2,4 g de ibuprofeno diarios o 150 mg de diclofenaco diarios). Sin embargo, al considerar únicamente la incidencia de complicaciones ulcerosas no se apreciaron diferencias significativas con otros AINE. El estudio también mostró que el riesgo de complicaciones ulcerosas fue mayor en los usuarios de celecoxib que tomaron dosis bajas de AAS de forma concomitante. Se apreció que, al parecer, el AAS anula cualquier posible efecto protector de la inhibición selectiva de la COX-2 por el celecoxib.

Se han descrito casos aislados de efectos gastrointestinales adversos con celecoxib.

Pancreatitis

Un paciente anciano con antecedentes de hipersensibilidad a las sulfamidas presentó hepatitis aguda y pancreatitis tras la administración de celecoxib. Los síntomas remitieron al interrumpir la administración del fármaco. Otro paciente que sí toleraba las sulfamidas también presentó pancreatitis.

Interacciones

El metabolismo del celecoxib está mediado principalmente por la isoenzima CYP2C9 del citocromo P450. La administración concomitante de fármacos que inhiban o sean metabolizados por esta isoenzima puede provocar cambios en las concentraciones plasmáticas de celecoxib; la administración conjunta de fluconazol ha producido un aumento de las concentraciones plasmáticas de celecoxib. El celecoxib es un inhibidor de la isoenzima CYP2D6 y, por tanto, es posible que tenga un efecto sobre los fármacos metabolizados por esta enzima.

Farmacocinética

El celecoxib se absorbe en el tubo digestivo, y la concentración plasmática máxima se alcanza aproximadamente a las 3 h. La unión a las proteínas es de aproximadamente el 97%. El celecoxib es metabolizado fundamentalmente por la isoenzima CYP2C9 del citocromo P450; los tres metabolitos identificados son inactivos como inhibidores de las enzimas COX-1 y COX-2. Se elimina principalmente en forma de metabolitos por las heces y la orina; menos del 3% se recupera como fármaco inalterado. La semivida terminal efectiva es de aproximadamente 11 h.

Indicaciones y administración

El celecoxib es un AINE que inhibe selectivamente la ciclooxigenasa 2 (COX-2). Se utiliza en el tratamiento de la artritis reumatoide y la osteoartritis, y en el tratamiento complementario de los pólipos adenomatosos colorrectales. También se emplea para tratar el dolor agudo y la dismenorrea.

Para la osteoartritis, la dosis recomendada es de 200 mg diarios administrados por vía oral en forma de dosis única o fraccionado en 2 dosis. En caso necesario, puede utilizarse una dosis de 200 mg dos veces al día. Para la artritis reumatoide, la dosis es de 100 a 200 mg administrados dos veces al día. En pacientes de edad avanzada y en los de origen afrocaribeño el tratamiento debería iniciarse a partir de la dosis más baja recomendada.

En el tratamiento del dolor y de la dismenorrea, se recomienda, durante el primer día, una dosis inicial de 400 mg seguida, en caso necesario, de una dosis adicional de 200 mg; en los días posteriores se administrarán 200 mg dos veces al día.

El celecoxib también se utiliza como complemento al tratamiento estándar para reducir el número de pólipos adenomatosos colorrectales en pacientes con poliposis adenomatosa familiar. Con este fin pueden administrarse dosis de 400 mg dos veces al día junto con las comidas.

Los fabricantes recomiendan que las dosis de celecoxib deben reducirse al 50% en pacientes con insuficiencia hepática moderada.

Alteraciones osteomusculares y articulares

El celecoxib se utiliza en el tratamiento de los trastornos osteomusculares como la osteoartritis y la artritis reumatoide. Sin embargo, en el RU se recomienda que el uso de celecoxib y otros inhibidores selectivos de la ciclooxigenasa 2 (COX-2) se limite a aquellos pacientes con riesgo elevado de presentar problemas digestivos graves si se les administran AINE no selectivos. Entre éstos se incluye a los ancianos, a los que ya estén bajo tratamiento con fármacos que causen molestias gastrointestinales y a aquellos con trastornos digestivos en curso.

El celecoxib también se ha administrado en el tratamiento de la espondilitis anquilosante.

Poliposis adenomatosa familiar

El celecoxib se utiliza para tratar la poliposis adenomatosa familiar, un síndrome hereditario conocido por predisponer al paciente al cáncer de colon. Un ensayo de distribución aleatoria1 mostró que el tratamiento con celecoxib reducía el número de pólipos en el colon; los autores consideraron que el celecoxib es un complemento útil al tratamiento estándar de la colectomía.

Analgésicos, antiinflamatorios y antipiréticos

Elección del analgésico

No Comments 22 April 2009

El paracetamol, el AAS y otros AINE son los analgésicos de primera elección para tratar el dolor leve o moderado; también se utilizan en dolores moderados o intensos para aumentar el efecto de los opiáceos. Son apropiados en casos de dolor agudo o crónico. El AAS y el paracetamol son de potencia similar en la mayor parte de los diversos tipos de dolor, pero el paracetamol sólo tiene un débil efecto antiinflamatorio. Los AINE son particularmente eficaces en el dolor óseo de origen tumoral y en el dolor causado por inflamación. La dependencia y la tolerancia no son un problema con los analgésicos no opiáceos, pero si se va incrementando la dosis su eficacia alcanza un límite. El efecto analgésico de la mayoría de los AINE es superior que el del AAS y el paracetamol en dosis únicas, pero no se ha comprobado si esto es cierto cuando se emplean repetidamente en el dolor crónico. El AAS y otros AINE inhiben la agregación plaquetaria sanguínea, afectan de forma adversa el tubo digestivo y pueden producir reacciones de hipersensibilidad, incluyendo el asma. El paracetamol no tiene los efectos adversos hematológicos y gastrointestinales del AAS, pero en altas dosis es un potente hepatotóxico, algunas veces mortal.

Para el tratamiento de dolor sensible a opiáceos moderado o intenso, la codeína es la elección tradicional; como alternativas se incluyen el dextropropoxifeno y la dihidrocodeína. Ambos se administran a menudo junto con analgésicos no opiáceos. Las combinaciones de codeína con paracetamol logran un pequeño pero significativo aumento de la analgesia si se comparan con el paracetamol solo, y podrían ser apropiadas para aliviar el dolor ocasional, pero la incidencia de efectos adversos aumenta con el uso repetido. Las combinaciones de dextropropoxifeno con paracetamol no son más eficaces que el paracetamol solo para el dolor agudo; la eficacia en el dolor crónico no está clara y los efectos adversos pueden llegar a ser molestos.

Los opiáceos más potentes, como la morfina, se utilizan principalmente en el tratamiento de dolor agudo intenso de origen no tumoral y en el dolor oncológico. Se discute la conveniencia de su empleo en el dolor crónico no tumoral a causa del riesgo de dependencia psicológica y depresión respiratoria. De todas formas, en la práctica raramente se plantean estos problemas y el riesgo mencionado no debería privar a los pacientes de un tratamiento analgésico eficaz.

La morfina es el opiáceo de elección en el dolor intenso. Presenta buena absorción cuando se administra por vía oral y tiene una vida media corta, por lo que la administración de un preparado por vía oral de liberación inmediata resulta una manera flexible de valorar la dosis. Una vez se ha logrado el alivio del dolor inicial, lo más conveniente es administrar cada 12 h comprimidos de morfina de liberación modificada, lo cual constituye la medida más adecuada para mantener la analgesia en el dolor intenso crónico. Se pueden emplear otras vías, como la inyección intramuscular o intravenosa para el tratamiento urgente del dolor, o la infusión intermitente para la analgesia controlada por el paciente. También debería recurrirse a las vías alternativas cuando haya problemas con la administración por vía oral como en pacientes con vómitos persistentes o riesgo de vómitos, o con disfagia, malabsorción, retraso en el vaciado gástrico u obstrucción intestinal.

Ocasionalmente, otros opiáceos pueden ser eficaces como alternativa a la morfina. La metadona, el levorfanol o la oxicodona desarrollan una acción más duradera que la morfina, pero debería tenerse en cuenta que la metadona y el levorfanol, por tener una semivida más prolongada, pueden acumularse y, por tanto, no deberían usarse durante períodos prolongados a causa de la depresión progresiva del SNC. La petidina, el alfentanilo y el fentanilo presentan un rápido inicio de acción mientras que la dextromoramida se administra si se necesita una acción corta. La diacetilmorfina es preferible a la morfina cuando se administra por vía parenteral, porque es más soluble y puede administrarse en menor volumen.

Los efectos adversos de los opiáceos incluyen sedación, náuseas, vómitos, estreñimiento, y otros de mayor gravedad, como depresión respiratoria. Generalmente se desarrolla tolerancia a todos estos efectos, excepto al estreñimiento, que se puede evitar con el uso regular de laxantes.

Ciertos grupos de fármacos tienen una función significativa en el control del dolor solos o bien como analgésicos coadyuvantes.

Las dosis subantidepresivas de los antidepresivos tricíclicos (normalmente amitriptilina) se consideran útiles en el dolor crónico refractario, que incluye el dolor neuropático de las quemaduras, el dolor disestético, como la neuralgia postherpética y la neuropatía diabética; también responde bien el dolor fulgurante. Se han empleado junto con analgésicos convencionales, especialmente en el tratamiento del dolor oncológico de etiología mixta. Hay pocos indicios de su utilidad en el dolor agudo, aunque en ocasiones se ha mostrado eficaz en el dolor osteomuscular. La amitriptilina también es útil en cefaleas de tipo tensional y en la profilaxis de la migraña. Resulta menos claro el papel de otros antidepresivos en el tratamiento del dolor neuropático.

Los antiepilépticos (a menudo la carbamazepina y, más recientemente, la gabapentina) son eficaces para aliviar el dolor neuropático, especialmente cuando éste es del tipo punzante (lacerante), como en la neuralgia del trigémino; también hay estudios sobre su eficacia en el tratamiento de la neuropatía diabética y en la profilaxis de la migraña.

Las benzodiazepinas y otros relajantes musculares como el baclofeno o el dantroleno son eficaces para aliviar el dolor de los espasmos musculares en afecciones agudas o crónicas.

Los fármacos moduladores de la mineralización ósea, como la calcitonina y los bifosfonatos son útiles en el dolor causado por metástasis óseas pero su inicio de acción es lento y son de segunda elección después de los AINE. Los bifosfonatos pueden provocar un incremento inicial pasajero en el dolor óseo.

La cafeína se ha utilizado con objeto de aumentar los efectos de los analgésicos opiáceos y no opiáceos, pero su eficacia no está probada. También se duda si la cafeína incrementa los efectos de la ergotamina en el tratamiento de la migraña, incluso puede empeorar sus efectos adversos sobre el tubo digestivo y a dosis altas puede causar cefaleas.

Los corticosteroides producen un alivio, a menudo sustancial, del dolor neuropático. También pueden aliviar las cefaleas causadas por un incremento de presión intracraneal y el dolor refractario producido por metástasis óseas, y con las ventajas adicionales de aumentar el apetito y el bienestar.

Algunos anestésicos inhalatorios se utilizan en dosis subanestésicas como analgésicos inhalatorios para el dolor agudo. En concreto, el óxido nitroso se administra junto con oxígeno para aliviar el dolor en obstetricia y durante las intervenciones dentales y de otros procesos, y en tratamientos de urgencias. El isoflurano, el enflurano y, en algunos países, el metoxiflurano o tricloroetileno se han utilizado de forma parecida.

Otros fármacos. Una vez descubierto que la inyección epidural o intratecal de opiáceos puede producir una anestesia eficaz, muchos otros fármacos han sido ensayados por estas vías, tanto solos como asociados con opiáceos o con anestésicos locales; pero su papel, si lo tienen, en el tratamiento del dolor aún está por determinar. Parece ser que algunos de estos fármacos, como la clonidina y la ketamina, también poseen propiedades analgésicas cuando se administran por otras vías. Algunos antiarrítmicos pueden ser eficaces en el dolor neuropático crónico, pero deben usarse con extrema precaución. El uso de antipsicóticos, como las fenotiazinas, como analgésicos coadyuvantes es controvertido; la levomepromazina (metotrimeprazina) se utiliza algunas veces como coadyuvante en cuidados paliativos.


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